Vengo, me voy y estoy
Trato de abrir más los ojos, para no perderme de nada (aunque al parecer no hay mucho hoy).
Trato de abrir los ojos para perderme en todo y hacer mío cada detalle entre parpadeo y parpadeo.
A veces sopla la brisa, otras parece que se quedara sentada en alguna esquina o colgada de las tipas más grandes que son las más cómodas, altas y divertidas.
Imagino, disfruto, recuerdo y vuelvo al presente desde épocas que creía haber olvidado,
o al menos, intencionalmente dejado con polvo encima.
Mis pulmones se llenan de aire, pero me parece que todavía me falta un poco más,
inhalo un poquito más y creo, ahora sí ya fue suficiente.
Me callo y me retumban bien apuradas una o dos cosas pendientes; vuelvo a pensar en mi mamá...
¿mi papá con quién estará?
¿De acá a unos meses habrá vuelto todo a la normalidad?
¿Este año me enamoraré?
¿Mi hermana podrá ser sincera y me mirará a los ojos para contarme todo? ¿es feliz?
Cuando las heridas son tan profundas y sanan... ¿podremos mirarlas sin que nos duela otra vez?
ojalá pudiéramos manejar cosas como esas como cuando manejamos los músculos voluntarios del cuerpo: ahora pie, ya no das otro paso... Ahora corazón basta! que ya no te duela.
Dicen que a lo invisible del alma, el tiempo invisible sana... para mí eso no alcanza y nunca va a alcanzar.
Me fui, otra vez, sin querer y queriendo. Intento volver, pero a veces decido quedarme y bucear en los últimos espacios, donde el último escalón llega y no se ve más nada debajo. Otras veces subo tanto y me deslizo por un tobogán y me rio hasta que se me cierran los ojos húmedos de real y pura alegría.
Vuelvo. Escucho los perros de la otra cuadra; viene alguien que no vive por acá. El grado de ajenidad es directamente proporcional con la cantidad e intensidad del ladrido.
Olor a pan, desde las 3 de la mañana ya se siente, pero recién ahora lo desenredo del ovillo de estímulos que tengo sobre la mesa... ¿Se venderá bien? Supongo que sí. El dueño de esa panadería ya tiene 3 traffics blancas. Una para cada hijo y una moto para su hija la que siempre se viste igual y atiende con mala cara.
Voy y vuelvo en mi mente me río de mí.
El pronostico extendido y desentendido para estas épocas:
Melancolía del ayer: de leve a moderada intensificandose por las noches antes de dormir o en alguna charla con mate de por medio.
Melancolía del hoy: indefinida a inestable.
Melancolía del futuro: moderada. Se prevén próximos cambios de estados de ánimo. Mejorando hacia el fín de semana (espero).
Vuelvo al living. En silencio. En silencio me duele tanto que perdí y en silencio disfruto de todo lo que tengo.

Comentarios
Publicar un comentario