Vengo, me voy y estoy
Me acaricia tierno un rayo de sol. Se cuela delicadamente entre las hojas de la parra que descansa en el entramado del toldo. Trato de abrir más los ojos, para no perderme de nada (aunque al parecer no hay mucho hoy). Trato de abrir los ojos para perderme en todo y hacer mío cada detalle entre parpadeo y parpadeo. A veces sopla la brisa, otras parece que se quedara sentada en alguna esquina o colgada de las tipas más grandes que son las más cómodas, altas y divertidas. Imagino, disfruto, recuerdo y vuelvo al presente desde épocas que creía haber olvidado, o al menos, intencionalmente dejado con polvo encima. Mis pulmones se llenan de aire, pero me parece que todavía me falta un poco más, inhalo un poquito más y creo, ahora sí ya fue suficiente. Me callo y me retumban bien apuradas una o dos cosas pendientes; vuelvo a pensar en mi mamá... ¿mi papá con quién estará? ¿De acá a unos meses habrá vuelto todo a la normalidad? ¿Este año me enamoraré? ¿Mi hermana podrá ser sincera...