Té.

Yo te quiero para mis instantes de dicha
y para los días de ruinas, cuando nadie más quiere quedarse.
Te quiero, y quiero un té con vos, o varios.

Te espero insistente y callado,
ocurrente y distante
intrigante, y agobiante cuando de resolver mis dilemas se trate.
No te des por vencido ni aún vencido.

Te espero, para comer juntos y te espero para recorrer y llegar
Para disfrutar del paisaje y tolerar la turbulencia.

Yo te quiero para admirarte, respetarte y suplir tus carencias,
para caminar de la mano bajo la lluvia y abrazarnos en la entrada.
Te quiero para lo complejo y lo superficial,
para las risas y las decisiones que nos hacen crecer firmes.
Te quiero.

Te espero, espero con paciencia que me entiendas, que me aceptes y me reformes, con paciencia también.
Espero recibir de vos todo lo que necesito, lo que podes darme, y tu máximo esfuerzo aunque eso no sea lo que espero.

Te quiero, por eso te espero
y te espero porque quiero quererte,
 quiero esperarte y espero quererte.
Quererte bien, no así nomás o al pasar,
Quiero quererte sin grietas y en efectivo,nunca en cuotas.
Espero que me quieras así también, para tener nuestras cuentas claras.
Quiero también que me esperes para quererme, aunque a veces llegue tarde y otras veces no llegue. ¿Me vas a esperar?.

A la vuelta de la esquina, entre las tipas y lapachos o en algún que otro otoño de acá a tres años; tomando una taza de té o cantandote una canción mirandote a los ojos, esperar para quererte habrá valido el tiempo, habrá valido la espera.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Te diré...

duda