v e n

Tocaste a mi puerta y no te dejé entrar
Yo salí,
Y construimos
De cero,
Entre algunas ruinas
Y algunas columnas que tenían buenos cimientos.
Creaste flores, enredaderas y ríos
Puse colores, cantos de pájaros y un cálido sol
Somos el hogar al que cualquiera puede correr
Para comer, a refugiarse, a descansar.
Aprendimos a dar y dar después de haberlo dado todo
Y nos hicimos ricos así.
Somos ricos, tan ricos que ningún hombre sobre la tierra podrá poner un valor.
Y este espacio tuyo, mío,  tan nuestro, tan de todos, se extendió y no conozco sus límites aunque camino y camino cuando la luna se prepara para asomar.

Sigue llamando, sigue guiando sigue enseñándome a salir de mí para amar, para amarte y amarlos.
Sigue tocando a mi puerta, yo seguiré abriendo aunque a veces tengas que esperar un poco

Comentarios

Entradas populares de este blog

Té.

Te diré...

duda