Claritos sus ojos

Me gustan sus ojos (además de todo usted claro. Aclaro para que no se preste a confusiones vio?)
¿Por qué me gustan?, Porque miro su alma en sus ojos.
Sus ojos me miran...
Y me miran el alma, como si la tuviera en medio del camino, al claro de luna llena en la noche más negra y despejada. 
Su mirada, me gusta. 
Es clarita como agua de vertiente en la montaña bonita que me llena de pureza los pulmones y el alma.
Como ya dije, me gusta todo usted pero eso me llevó tiempo y creo que aún hay más por descubrir y hay más por empezar a amar, hay más por aprender a amar.

Amar todo de usted me llevó tiempo... en cambio su mirada, ¡su mirada! yo la amé desde que me vió.
Y mi amor no es egoísta sabe?
Yo lo amo por cómo mira a todos los que se encuentran con usted.
Esa mirada humilde siempre desde abajo, siempre con el otro como valioso, precioso y delicado a sus ojos.
Su mirada siempre da, siempre.
 Yo lo miro y me repito que debo aprender a mirar así,  a amar así.  Porque usted donde mira ama, sirve, se entrega, no juzga,  no hiere, pero sí está dispuesto a que lo hieran al amar. Sí. Así lo veo yo y lo admiro,  y lo amo de una forma distinta, como dicen, lo amo profundamente un poco más.

Usted mira, me mira, los mira, nos mira... y también abraza.
¡Aaah sus abrazos!
Otra cosa que amo ( ya voy a escribir sobre sus abrazos que son el domingo de mi alma semanal).
Me gustan sus ojos. Sinceros, claritos, alegres.
¡Usted me gusta! Se lo recuerdo y agradezco a Dios por el don de su amor en este lado de la eternidad.
Me gustan sus ojos, ¿ya lo dije? y bueno, será porque me gustan no poco.
Sepa que usted me mira y yo no puedo no amarlo, y no puedo no escribir sobre ello.

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